En una medida que despertó el interés global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a las agencias federales comenzar a identificar y liberar archivos gubernamentales vinculados con fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), objetos voladores no identificados (OVNI) y vida extraterrestre.

El anuncio fue realizado por el propio mandatario a través de su plataforma Truth Social: “Debido al enorme interés mostrado, ordenaré al Secretario de Guerra y a otros departamentos y agencias pertinentes que inicien el proceso de identificación y publicación de archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena”.

Si bien no precisó si los documentos clasificados se harán públicos en su totalidad, subrayó que los expedientes deberán incluir toda la información relacionada con estos asuntos que considera “altamente complejos, pero extremadamente interesantes e importantes”.

La decisión presidencial no surgió en el vacío, sino como corolario de una fuerte disputa verbal con el expresidente Barack Obama. El conflicto se originó tras una entrevista que el exmandatario demócrata concedió al presentador Brian Tyler Cohen, donde afirmó que los extraterrestres “son reales, pero no los he visto, y no están siendo guardados en el Área 51”.

Estas declaraciones desataron la furia de Trump, quien durante un encuentro con periodistas a bordo del avión presidencial lo acusó de divulgar secretos de Estado. “Tomó información clasificada, no debería estar haciendo eso. Cometió un gran error”, sentenció el actual presidente, argumentando que se trata de un tema que debe mantenerse bajo estricta confidencialidad oficial.

Ante la magnitud de la controversia, Obama debió matizar sus palabras en una publicación de Instagram. Allí aclaró que su postura se basa en probabilidades estadísticas del universo y no en informes confidenciales obtenidos durante su gestión. “No vi ninguna evidencia durante mi presidencia de que hayan hecho contacto con nosotros. Realmente”, justificó el líder demócrata.

Área 51 y la falta de evidencia oficial

El debate sobre la transparencia gubernamental en torno a la vida extraterrestre es un tema recurrente en la política estadounidense, habitualmente focalizado en la mítica base militar Área 51, en Nevada. Sin embargo, los archivos desclasificados por la CIA en 2013 ya habían indicado que dicha instalación funcionó exclusivamente como un centro de pruebas de aeronaves espía durante la Guerra Fría.

A pesar de su orden de publicar la información oculta, el propio Trump admitió no tener una postura definida ni haber visto pruebas concluyentes durante su administración anterior. “No sé si son reales o no”, declaró escuetamente al ser consultado por la prensa.

Este escepticismo coincide con las conclusiones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que en un exhaustivo informe publicado en 2024 determinó que los análisis realizados desde el final de la Segunda Guerra Mundial no hallaron evidencia empírica de tecnología alienígena, atribuyendo la mayoría de los avistamientos a fenómenos naturales o a artefactos convencionales mal interpretados.